
La radiación no ionizante (RNI) está presente en diversas actividades laborales, como trabajos al aire libre, soldadura, procesos industriales, telecomunicaciones y uso de láseres. Aunque no tiene suficiente energía para ionizar la materia, determinados niveles de exposición pueden generar efectos sobre la salud.
Para las empresas, identificar y controlar este riesgo es parte de una adecuada gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo e Higiene Ocupacional.
¿Dónde encontramos radiación no ionizante?
Entre las principales fuentes ocupacionales se encuentran:
- Radiación ultravioleta solar: minería, construcción, agricultura, pesca y trabajos de campo.
- Radiación infrarroja: hornos, fundiciones y procesos con altas temperaturas.
- Soldadura por arco: genera radiación UV, visible e infrarroja.
- Radiofrecuencia y microondas: telecomunicaciones y determinados procesos industriales.
- Láseres: industria, medicina, investigación y aplicaciones tecnológicas.
Un riesgo que puede pasar desapercibido
La exposición ocupacional a radiación UV solar representa una preocupación importante a nivel mundial.
Según estimaciones de la OMS y la OIT, en 2019 aproximadamente 1,6 mil millones de trabajadores estuvieron expuestos a radiación UV solar durante su jornada laboral, equivalente al 28 % de la población mundial en edad de trabajar.
Ese mismo año, se estimaron 18 960 muertes por cáncer de piel no melanoma atribuibles a la exposición ocupacional a radiación UV solar.
En el Perú, este riesgo es especialmente relevante para las empresas que cuentan con trabajadores que desarrollan actividades al aire libre. El D.S. N.° 003-2026-SA, publicado en 2026, establece medidas preventivas frente a los efectos nocivos de la exposición prolongada a la radiación solar.
¿Qué efectos puede producir?
Dependiendo del tipo e intensidad de la radiación, pueden presentarse:
- Piel: quemaduras, daño acumulativo y cáncer de piel.
- Ojos: irritación, fotokeratitis, cataratas o lesiones de retina.
- Efectos térmicos: calentamiento de tejidos ante determinadas exposiciones a radiación infrarroja, radiofrecuencia o microondas.
En procesos de soldadura, por ejemplo, una exposición inadecuada puede provocar lesiones en ojos y piel, afectando no solo al soldador sino también a trabajadores que se encuentren cerca.
¿Cómo debe actuar una empresa?
La prevención debe comenzar con la identificación de las fuentes de radiación y de los trabajadores expuestos.
Posteriormente, se debe evaluar la exposición y establecer controles siguiendo la jerarquía preventiva:
1. Controles de ingeniería: barreras, pantallas, blindajes, encapsulamiento, áreas de sombra, automatización.
2. Controles administrativos: reducción del tiempo de exposición, organización de tareas, señalización, capacitación y restricción de acceso.
3. Equipos de protección personal: protección ocular, facial, ropa de protección y EPP específicos según el tipo de radiación.
En el caso de la radiación solar, el protector solar es una medida complementaria, pero debe formar parte de una estrategia más amplia que considere sombra, ropa adecuada, protección ocular y organización de las actividades.
¿Por qué realizar un monitoreo?
La evaluación y el monitoreo permiten conocer cuánto están realmente expuestos los trabajadores y determinar si los controles implementados son efectivos.
Los resultados proporcionan información objetiva para:
Identificar → Evaluar → Controlar → Verificar
De esta manera, la empresa puede tomar decisiones preventivas basadas en evidencia y fortalecer su gestión de SST.
En Preventus, medimos para ayudarte a prevenir.
Una adecuada gestión de la radiación no ionizante comienza por conocer la exposición real de tus trabajadores.