Empecemos diciendo algo fáctico: las evaluaciones de riesgo psicosocial que terminan en un informe con recomendaciones generales que no se materializan en acciones concretas, representan una pérdida en el presupuesto de SST y lo más importante, muestran una inacción gerencial respecto a mejorar las condiciones de trabajo y alinearse a los requisitos legales. Y sin temor a equivocarnos podemos decir que este hecho se repite incluso año tras año en muchas empresas.

El artículo 103 del Reglamento de la Ley de SST, modificado por el DS-001-2021-TR, indica claramente que el empleador debe realizar “evaluaciones cualitativas y cuantitativas de los factores de riesgo para la salud de los trabajadores”. Estas abarcan los “agentes físicos, químicos, biológicos, ergonómicos y psicosociales”. Ello a “fin de adoptar acciones de mejora eficaces para garantizar la salud de los trabajadores y hacer seguimiento a su implementación”.

Por tanto, los empleadores deben de tener una ruta clara para gestionar el riesgo psicosocial desde la evaluación de riesgo hasta el seguimiento de acciones de control implementadas, las cuales en este casos muchas veces se tratan de intervenciones organizacionales.

Pero ¿Las intervenciones organizacionales funcionan para controlar el riesgo psicosocial?

Un artículo científico publicado en el 2023 en la revista International Archives of Occupational and Environmental Health (“Organizational interventions and occupational burnout: meta-analysis with focus in exhaustion”), el cual incluyó 13 estudios para su análisis, evaluó intervenciones participativas, modificaciones de la carga laboral y cambios de horarios, mostró un efecto pequeño de las intervenciones aisladas y uno mayor en caso de intervenciones combinadas (reducciones de 0.3 vs 0.54 para este estudio). Esto es importante cuando hablamos de evidenciar acciones de control eficaces, lo cual implica evaluar luego de implementar los controles.

En este sentido, les brindamos 5 pautas clave para gestionar realmente el riesgo psicosocial:

  1. Evaluación del riesgo. Selecciona la herramienta que mejor se adecue a la realidad de tu empresa apoyándote en un profesional. En Perú, las herramientas validadas son el cuestionario CENSOPAS-COPSOQ, que es una adaptación de la metodología internacional COPSOQ (Copenhagen Psychosocial Questionnaire), originario de Dinamarca, y de su versión adaptada y validada en el ámbito hispanohablante conocida como COPSOQ-ISTAS21 (de España) la cual cuenta con una plataforma provista por CENSOPAS (del Instituto Nacional de Salud) para el análisis de la información y por otro lado el Cuestionario del MINSA actualizado el 2026, basado en estándares internacionales como OMS, OIT e ISO 45003. Es muy recomendable que esta evaluación sea complementada con dos estrategias más:
    1. Evaluar el nivel de estrés de manera paralela a la evaluación de riesgo para poder analizar la correlación entre riego y consecuencia, incluso por áreas de trabajo. Así mismo, permite identificar grupos afectados que requieren intervención del punto de vista clínico.
    2. Identificar particularidades de las dimensiones psicosociales más afectadas a partir de la evaluación  Una herramienta muy útil para ello es el Focus Group que se aplica a grupos de 6 a 10 trabajadores dirigida a dichas dimensiones más afectadas, que permite encontrar oportunidades específicas de intervención para la empresa en cuestión. En otras palabras, esto permite personalizar acciones de control e implementarlas según necesidades de cada empresa.

La evaluación termina en un informe que incluye recomendaciones lo más específica posibles pasadas en especial en los hallazgos del Focus Group.

  1. Plan de acción concreto. La evaluación de riesgos psicosociales no debiese de terminar en un informe con recomendaciones. Aquí lo más importante es que el profesional a cargo, aterrice las recomendaciones a acciones concretas en la organización que permitan controlar efectivamente el riesgo acorde lo indica la norma. Dichas acciones deben ser evaluadas con el equipo gestor para determinar su factibilidad, costo, posible beneficio, riesgos, etc. Estas deben de formularse en un Plan de Acción con plazos y responsables, e incluso se pueden integrar al Plan de Salud Mental (también requerido según Ley 3094 que contempla riesgos psicosociales).
  2. Acompañamiento e implementación de controles. Estas acciones son poco exitosas cuando no se cuenta con el liderazgo de la alta dirección. Es responsabilidad del profesional a cargo de la gestión de riesgos psicosociales, sensibilizar a la alta dirección y lograr su soporte. Parte de ello es lograr equipos de trabajo en especial que involucren a los dueños del riesgo en cada área de la empresa. Muchas veces se requieren mesas de trabajo que permitan hacer seguimiento para asegurar el éxito de la implementación.
  3. Re evaluación y medición de impacto. En este aspecto, el siguiente monitoreo cobra sentido cuando se desea evaluar el impacto que han tenido las intervenciones para controlar el riesgo. Un resultado positivo permite justificar el esfuerzo y el presupuesto asignado, así como lograr cumplimiento legal relacionado a la efectividad requerida en los controles y lo más importante: mejorar la condición de salud de los trabajadores lo cual tiene impactos que merecen un artículo completo.
  4. Seguimiento a los controles. No basta con reevaluar el riesgo. La empresa debe asegurar que los controles implementados con resultados positivos deben de perdurar en el tiempo. Por tanto es recomendable una matriz de controles implementados y realizar una verificación periódica de que estos estén funcionando (capacitaciones, procedimientos, cambios en cargas de trabajo, horarios, etc.).

La Gestión de Riesgos Psicosociales sigue una estrategia similar a la gestión de otros riesgos para la salud, sin embargo es vital diferenciar la gestión del riesgo a medidas aisladas como realizar solo una evaluación o un control sin seguimiento, que no terminan en una mejora permanente de la salud mental de los trabajadores.

En PREVENTUS, división especializada de Salus Laboris, te ofrecemos el soporte profesional para que la gestión de riesgos psicosociales y tu plan de Salud Mental tengan resultados concretos.